Esta guía es para cuando estás pidiendo presupuestos y no sabes muy bien qué comparar. Si lo que buscas es el servicio con precios y plazos, está en desarrollo web a medida. Y si lo que te frena es el presupuesto, tenemos una guía de precios aparte.
Elegir con quién haces tu web es una de esas decisiones que solo se notan cuando sale mal. Mientras va bien, no piensas en ello. El día que necesitas un cambio urgente y nadie contesta, o que quieres irte y descubres que no tienes acceso a nada, entonces sí.
Vamos a lo práctico: qué mirar, qué preguntar y cuándo salir corriendo.
Lo que de verdad importa (y lo que no)
El portfolio, pero mirándolo bien
Todo el mundo enseña sus mejores tres trabajos. Lo interesante no es si son bonitos, es si siguen vivos. Abre las webs del portfolio en el móvil. ¿Cargan rápido? ¿Se ven bien? ¿Siguen online dos años después? Un portfolio lleno de enlaces rotos te está contando algo.
Y busca proyectos con problemas parecidos al tuyo, no del mismo sector. Una tienda de ropa y una de recambios se parecen más entre sí que dos webs del mismo gremio con necesidades distintas.
Que la tecnología la elijan por ti, no por ellos
Hay quien monta todo sobre lo mismo porque es lo único que sabe hacer. Pregunta directamente: "¿por qué esta tecnología para mi caso y no otra?". Si la respuesta habla de tu negocio, bien. Si habla de lo cómodos que están ellos, mal.
No hay tecnología mala, hay tecnología mal elegida. WordPress es una decisión estupenda para muchos proyectos y una losa para otros. Lo contamos en WordPress o desarrollo a medida.
Que el SEO no sea una fase posterior
Una web que carga lenta, sin estructura de encabezados, sin datos estructurados y con las URLs mal montadas se puede arreglar después, pero sale más caro que haberla hecho bien. Pregunta qué hacen durante el desarrollo, no después.
Y ojo con quien te prometa posiciones concretas en Google en un plazo concreto. Nadie controla eso.
Que haya un proceso, y que te lo enseñen antes
No importa cuántas fases tenga; importa que existan, que sepas en cuál estás y qué se espera de ti en cada una. En nuestro caso el proceso está escrito paso a paso en la página del servicio, desde el descubrimiento inicial hasta el lanzamiento y el soporte posterior. Pide a quien sea que te enseñe el suyo antes de firmar. Si no lo tiene por escrito, es que improvisa.
Que te digan cómo se conecta con lo que ya tienes
Tu web no vive sola: hay un ERP, un CRM, una pasarela de pago, un programa de facturación. Si nadie te pregunta por eso en la primera reunión, es que están pensando en una web bonita y aislada, y luego las integraciones aparecerán como "extras".
Que sepas con quién vas a hablar
Esta es la que más disgustos ahorra. Pregunta: ¿quién va a estar en el proyecto? ¿Voy a hablar con quien lo hace o con un intermediario? ¿Por dónde se pide un cambio? ¿Cuánto se tarda en contestar?
Nosotros lo tenemos claro: hablas con quien programa, sin capas de por medio, y contestamos en menos de 24 horas. Que no es lo mismo que estar disponibles a todas horas —eso solo lo garantizamos a quien tiene soporte contratado—, pero sí que sabes siempre a quién escribir.
Que la seguridad y el RGPD no sean un párrafo copiado
Certificado SSL, copias de seguridad, actualizaciones, formularios con consentimiento explícito, política de cookies que se corresponda con las cookies que realmente pones. Pregunta quién se encarga de eso después de la entrega, que es cuando empieza a importar de verdad.
Que puedas crecer sin empezar de cero
La pregunta útil es: "si dentro de un año quiero añadir una zona privada para clientes, ¿qué habría que rehacer?". Si la respuesta es "todo", te están vendiendo algo que caduca.
Que el mantenimiento esté hablado antes de firmar
Una web sin mantenimiento se degrada sola: plugins desactualizados, certificados caducados, formularios que dejan de enviar. Si el presupuesto acaba el día de la entrega, el problema no desaparece, solo cambia de dueño. Lo desarrollamos en por qué tu web necesita mantenimiento.
Que las referencias se puedan llamar por teléfono
Logos en una web los pone cualquiera. Pide dos clientes con los que puedas hablar. Quien ha hecho buen trabajo te los da sin pestañear.
Las preguntas de la primera reunión
Llévalas apuntadas. Las respuestas te dirán más que cualquier presupuesto:
- ¿Quién va a trabajar en mi proyecto y voy a hablar con esa persona?
- ¿Cómo se pide un cambio y cuánto tardáis en contestar?
- ¿Qué pasa si a mitad de proyecto quiero cambiar algo?
- ¿Qué necesitáis de mí, y cuántas horas al mes?
- ¿Por qué esta tecnología para mi caso concreto?
- ¿El dominio, el hosting y el código quedan a mi nombre?
- ¿Qué pasa el día después de la entrega?
- ¿Qué NO entra en el presupuesto?
Esa última es la más reveladora. Un presupuesto honesto dice tanto lo que incluye como lo que no.
Señales de que te vas a arrepentir
- Presupuesto cerrado en una llamada de veinte minutos. Nadie puede valorar un proyecto sin entenderlo. O se cubren de más, o vendrán sorpresas.
- "Primera página de Google garantizada." No existe. Ni con dinero.
- Todo son síes. Cualquier proyecto real tiene límites y compromisos. Quien no te cuenta ninguno, no ha pensado en el tuyo.
- Prisa por firmar. Descuentos que caducan el viernes, plazas que se acaban. Una decisión de miles de euros no se toma con reloj.
- Su propia web va lenta o está desactualizada. Es su escaparate. Si no lo cuidan, imagina el tuyo.
- No te dejan claro de quién es lo que pagas. Dominio, hosting, código, contenidos. Si algo queda a su nombre, estás alquilando, no comprando.
¿Equipo pequeño o agencia grande?
Depende de lo que te juegues, y ninguna de las dos es mejor en abstracto.
Un equipo pequeño te da trato directo, decisiones rápidas y normalmente mejor precio. A cambio, tiene menos capacidad de absorber picos y depende de menos personas.
Una agencia grande te da estructura, procesos rodados y continuidad si alguien se va. A cambio, sueles hablar con un intermediario, todo va más despacio y cuesta más.
La pregunta útil no es cuál es mejor, sino: ¿mi proyecto necesita estructura o necesita agilidad? Si lo tuyo es un proyecto acotado con requisitos claros, la estructura te sobra. Si es un sistema del que dependen cincuenta personas, la agilidad sola no te vale.
Cómo poner un presupuesto que no se te vaya de las manos
El precio de una web depende de cuatro cosas, y ninguna es el número de páginas: la complejidad de lo que tiene que hacer, cuánto diseño a medida lleva, con cuántos sistemas se conecta y cuánto contenido hay que preparar.
Como orientación, en un proyecto completo el reparto suele quedar más o menos así: la mayor parte se va en desarrollo, una cuarta parte en diseño, y trozos más pequeños en contenidos, pruebas y puesta en marcha. Te lo decimos para que, cuando veas un presupuesto donde el diseño se lleva casi todo y el desarrollo cuatro duros, sepas hacer la pregunta.
Dos consejos que ahorran dinero de verdad:
- Reserva entre un 10 % y un 20 % para lo que aparezca. Siempre aparece algo. Si no lo gastas, mejor.
- Empieza por lo que te dé negocio. Es mejor lanzar en tres meses con lo esencial funcionando que en nueve con todo perfecto. Lo demás se añade después, y encima lo añades sabiendo qué usa la gente.
Si tu presupuesto es ajustado, dilo desde el principio en vez de pedir que te ajusten un proyecto que no cabe. Hay soluciones honestas para casi cualquier presupuesto: nosotros hacemos webs desde 200€ sin fingir que son otra cosa.
Y si nos estás mirando a nosotros
Todo lo de arriba nos lo puedes preguntar igual que a cualquier otro, y deberías. Somos un equipo pequeño: hablas con quien programa, te contestamos en menos de 24 horas y el presupuesto se cierra antes de empezar.
Estos son ejemplos del tipo de trabajo que hacemos: migrar un portal inmobiliario antiguo a una plataforma moderna con buscador por zona, precio y tipo; montar un catálogo B2B conectado con el ERP para dejar de teclear pedidos a mano; rediseñar una plataforma educativa con analítica para ver dónde se atascan los alumnos.
Si quieres que miremos tu caso, cuéntanoslo y te decimos con franqueza si te compensa. A veces la respuesta honesta es que lo que necesitas es más pequeño de lo que creías.
Equipo Codanter
Desarrollo web, IA y automatización